Cómo contribuir a evitar el bullying desde la casa
El bullying es uno de los temas que más preocupa a las comunidades escolares hoy. Aunque los colegios tienen un rol fundamental en su prevención y manejo, la familia es el primer espacio donde los niños y adolescentes aprenden a relacionarse con otros. ¿Qué pueden hacer los padres para contribuir desde el hogar? Conversamos con dos especialistas de la red SEDUC: Carolina Swett, Encargada de Convivencia Escolar del Colegio Los Alerces, e Ismael Bustamante, Encargado de Convivencia Escolar del Colegio Tabancura.
¿Qué es el bullying?
El bullying o acoso escolar es una forma de agresión intencional y reiterada entre alumnos, en la que siempre existe la voluntad de dañar, humillar o someter a quien se ataca. No se trata de un conflicto puntual ni de una discusión aislada: lo que define al bullying es que las conductas se repiten en el tiempo y que existe una desigualdad de poder entre quien agrede y quien es agredido.
Sus manifestaciones pueden ser muy diversas: agresiones físicas, burlas, insultos, amenazas, exclusión social, difusión de rumores o acoso a través de medios digitales —en este último caso hablamos de ciberbullying. En todos los casos, el impacto sobre el bienestar emocional, social y escolar de la víctima es profundo.
Trabajar preventivamente, formando a toda la comunidad en una cultura de buen trato, es tan importante como saber intervenir cuando el bullying ya ocurrió.
Señales que los padres deben detectar
Más que buscar una única señal de alerta, lo importante es estar atentos a cambios que se mantengan en el tiempo. Cuando un niño o adolescente está viviendo una situación de acoso, muchas veces no lo dice de forma directa, pero sí lo empieza a mostrar en su ánimo o en su conducta.
Señales de que podría ser víctima
- Cambios repentinos de ánimo: tristeza, irritabilidad o angustia persistente
- Resistencia o miedo a ir al colegio
- Baja considerable en el rendimiento escolar
- Problemas para dormir o falta de apetito
- Aislamiento y pérdida de autoestima
- Comentarios como «nadie me pesca» o «todos se ríen de mí»
Señales de que podría estar acosando
- Conductas agresivas o desafiantes en casa y el colegio
- Falta de empatía frente al dolor de los demás
- Justificar humillaciones como «era una broma»
- Minimizar el sufrimiento ajeno
- Buscar imponerse al grupo o mostrarse dominante
- Problemas frecuentes de convivencia escolar
En ambos casos, lo más importante es que los adultos puedan observar con calma, conversar sin juzgar de inmediato y pedir apoyo al colegio cuando sea necesario. Muchas veces una conversación oportuna y una mirada atenta pueden hacer una gran diferencia.
"Hay que tener en cuenta que el bullying o maltrato es un tema que nos involucra a todos, aunque nuestros hijos no sean víctima o no hayan incurrido en conductas de acoso. Educar en una cultura de buen trato nos compete a todos".
Carolina Swett, Encargada de Convivencia Escolar del Colegio Los Alerces
Cómo contribuir a evitar el bullying desde el hogar
La prevención del bullying comienza en casa, en la forma en que los niños aprenden a relacionarse con otros. Estas son las recomendaciones clave de nuestros especialistas en convivencia escolar:
1. Modela con el ejemplo: Los hijos observan cómo los adultos hablan de los demás, resuelven conflictos y tratan a las personas —especialmente cuando piensan distinto o se equivocan—. Un hogar donde se practica el respeto, el autocontrol y la empatía entrega una base muy importante para una sana convivencia. Y en caso de error, es clave asumir la responsabilidad y pedir perdón.
2. Genera espacios reales de conversación: No basta con preguntar «¿cómo te fue?». La clave está en tener conversaciones genuinas: mirando a los ojos, sin el celular de por medio, preguntando por sus amigos, por sus compañeros y también por quienes podrían sentirse más solos. Crea un ambiente de confianza donde los niños puedan hablar sin miedo a ser juzgados.
3. Fomenta la empatía y corrige a tiempo: Enseña a tus hijos a distinguir entre una broma y una humillación. Ayúdalos a desarrollar empatía, corrige actitudes de burla o desprecio, y refuerza la idea de que nunca es aceptable dañar a otro para divertirse, encajar o imponerse.
4. Supervisa el uso de redes sociales y tecnología: Acompañar y educar en el uso responsable de la tecnología es hoy fundamental. Retrasa lo más posible la entrega de dispositivos y redes sociales, para que vaya acompañada de la madurez necesaria.
5. Trabaja en alianza con el colegio: Mantén una relación cercana y colaborativa con profesores y encargados de convivencia. Cuando familia y colegio actúan en la misma línea, es mucho más posible prevenir, detectar e intervenir a tiempo. La convivencia escolar no se construye solo en la sala de clases: se forma todos los días también desde el hogar.
"La prevención del bullying comienza en la casa. Un hogar donde se modela respeto, autocontrol y empatía entrega una base muy importante para una sana convivencia".
Ismael Bustamante, Encargado de Convivencia Escolar del Colegio Tabancura