El pensamiento crítico es una cualidad, competencia, habilidad y hasta virtud que todas las personas podemos desarrollar y que nos permite pensar y actuar por nosotros mismos, tomar mejores decisiones y, en definitiva, actuar de manera autónoma; por ende, nos conduce a la autodeterminación. Descubrirnos a nosotros mismos, saber quiénes somos, cómo somos y construir nuestra identidad y proyecto de vida con sentido. En definitiva, es un camino para discernir donde está la verdadera felicidad.
Si bien hablar de pensamiento crítico está de “moda” o es un término bastante actual, tanto que muchos educadores, filósofos e intelectuales hablan del pensamiento crítico como una competencia del S. XXI, en realidad esta capacidad humana es tan antigua como los mismos Sócrates, Aristóteles y Platón.
El pensamiento crítico se puede desarrollar desde los primeros años de vida de una persona; obviamente, con la madurez física, psicológica, intelectual y moral, esta habilidad va tomando consistencia. Pero desde que los niños empiezan a pensar de manera lógica básica, comprender consecuencias, recordar de forma estable y actuar con intención consciente, desde ese momento se empieza a desarrollar el pensamiento crítico, desde los 2 a 3 años de edad.
En SEDUC tenemos un modelo pedagógico centrado en la persona y una estructura escolar dividida por ciclos, lo que facilita el desarrollo del pensamiento crítico así:
Ciclo inicial o básico:
Desarrollo de aprendizajes o metodologías de aprendizaje basadas en las experiencias, actividades que permiten desarrollar las virtudes claves como el orden, la sinceridad, la obediencia y el trabajo en equipo.
Disposición de las salas que permite una liberación gradual de la responsabilidad.
Todo bajo el marco de la educación positiva, con límites y normas, siempre pensando en lo mejor para los demás y para sí mismo.
Ciclo intermedio: preadolescencia y adolescencia
Fomento del trabajo colaborativo, porque en esta edad los profesores son referentes al igual que los compañeros. El desarrollo del pensamiento crítico se da a través de las lecturas que se ofrecen a los estudiantes, la tutoría que pretende acompañar a los alumnos en su autoconocimiento y descubrimiento de sus talentos, la labor social que fomenta el liderazgo en acción y a través de las clases que intentan ser instrucción directa, con prácticas guiadas. Esto porque los adolescentes necesitan modelos; la instrucción directa no es una clase magistral, es una metodología de modelaje que finalmente permite que los alumnos sean constructores y protagonistas de sus aprendizajes.
Ciclo superior:
Se podría decir que es en este ciclo donde se consolida el pensamiento crítico a través de la reflexión, la metacognición, procesos de análisis y síntesis mucho más profundo y con significado. Sin embargo, está demostrado que durante toda su vida una persona sigue desarrollando su pensamiento crítico, pues se nutre de las experiencias vividas, las decisiones tomadas y los talentos puestos al servicio de los demás que siguen constituyendo al hombre y lo acercan cada vez más a la finalidad de su existencia.
¿Cómo lo hacemos en SEDUC?
En esta edad tan importante, en los colegios SEDUC lo hacemos a través de:
- La tutoría se consolida como una herramienta clave para los alumnos y la consolidación de su proyección vocacional universitaria o laboral.
- Una propuesta académica basada en la electividad que permite al alumno decisiones libres y autónomas de acuerdo a su perfil y talentos.
- Un fuerte impulso del liderazgo a través de conformación de grupos de acción deportivos, artísticos, etc.
- Clases que permiten el diálogo, el debate, el desarrollo de proyectos que puedan dar solución a problemas reales.
- La virtud del estudio y el trabajo realizado con rigurosidad y responsabilidad, no por los resultados, sino por la conciencia del deber cumplido y la responsabilidad personal y en la relación con su familia, sus amigos y la sociedad en general.
Por Ana María Gordillo, Directora de Formación y Estudios de SEDUC.