Formación del carácter: la clave para hacer de los alumnos buenas personas
El carácter es la forma de ser estable de una persona; define cómo es. Está íntimamente relacionado con los hábitos, ya que son estos los que lo van formando. No debe confundirse con el temperamento, que es una predisposición natural, pero que también puede educarse a través de los hábitos.
Por eso, la educación, más que un simple traspaso de contenidos, es un acompañamiento para que la persona alcance su madurez y llegue a ser quien está llamada a ser; en definitiva, para que logre ser una buena persona. En esto se centra la educación del carácter, basada en las enseñanzas de Aristóteles hace más de 2.500 años. Para él, educamos para que cada alumno alcance su plenitud (felicidad), lo que se logra mediante las virtudes —hábitos buenos— que permiten actuar bien de manera natural, sin esfuerzo y con alegría. Como señala Marvin W. Berkowitz en su libro Modelo PRIMED para la educación del carácter, la educación del carácter es, ante todo, una forma de ser más que una forma de hacer.
Para educar el carácter, es fundamental ayudar al educando —ya sea hijo o alumno— a conocerse a sí mismo, de modo que pueda identificar qué hábitos y virtudes necesita desarrollar. Por eso es esencial que los hijos aprendan a conocerse, y que nosotros los acompañemos en ese proceso. A su vez, para poder ayudarlos bien, es clave que quienes educamos los conozcamos tal como son. La mejor manera de hacerlo es compartir tiempo con ellos, observar sus reacciones y ver cómo enfrentan distintas situaciones.
Además del conocimiento de sí mismo, la persona forma su carácter fortaleciendo su voluntad. Esto le permite que su razón y su voluntad orienten sus emociones hacia el bien. No basta con reconocer lo que está bien; también es necesario hacerlo, y eso no siempre es fácil. Cuando esto se logra, hacer el bien se vuelve algo más natural, genera alegría y conduce a una vida plena.
En la educación del carácter, el foco debe estar en el proceso más que en el resultado. Es en el proceso donde se forman los hábitos y las virtudes. A veces, las personas pueden obtener buenos resultados actuando mal (por ejemplo, copiando, mintiendo o tratando mal a otros). En cambio, la educación del carácter busca que la persona conozca el bien, quiera hacerlo y finalmente lo haga. Así, los buenos resultados llegan como consecuencia de un trabajo interior. No se trata solo de “hacer bien las cosas”, sino de ser una buena persona.
Un ejemplo: nadie quiere ser atendido por un médico que obtuvo excelentes notas solo por el resultado, sin haber aprendido realmente (incluso pudiendo haber copiado). Lo que uno espera es un médico que sepa, que haya hecho propios los conocimientos y que actúe bien porque es parte de su forma de ser.
En los colegios SEDUC queremos ayudar a los padres a formar el carácter de sus hijos, mediante una educación personalizada, es decir, fundamentada en la persona.
Educar el carácter en nuestros hijos no depende de grandes discursos, sino de decisiones cotidianas bien enfocadas. PRIMED nos lo recuerda con claridad: todo comienza por priorizar, atrevernos a ordenar la vida para abrir espacio al encuentro real con ellos. Desde ahí nacen las relaciones que sostienen y dan sentido al acompañamiento, permitiendo conocerlos de verdad y estar presentes en su crecimiento. Pero ese vínculo no busca dependencia, sino internalización: que nuestros hijos aprendan a querer el bien y a elegirlo por sí mismos.
Nada de esto ocurre sin modelamiento; somos referencia constante, incluso cuando no lo advertimos. A la vez, educar el carácter implica que lo hagan propio, darles espacio para decidir, equivocarse y volver a intentar. Y todo esto se comprende mejor desde una lógica de desarrollo, respetando sus tiempos, procesos y etapas.
Por eso, más que intervenir en cada dificultad, el desafío es generar las condiciones: tiempo, presencia y confianza. Solo así ellos podrán pensar, enfrentar problemas y crecer como buenas personas. Ese es el aprendizaje que realmente perdura.
María José Munita, Directora Colegio Los Andes